¿Cómo? ¿Álex había sido secuestrado?
Cynthia se levantó tan rápido que el muslo se rozó con el cajón, pero no sintió dolor.
Solo estaba preocupado por la seguridad de su hijo.
El miedo y la ansiedad le invadió, aunque Álex normalmente pareciera más maduro que los demás niños de su edad, seguía siendo un niño.
Salió corriendo de Diseños LEO, y se metió en el coche pisando el acelerador a fondo.
Cuando se encontraba con semáforos rojos en el camino, agarraba fuertemente al volante, deseando poder volar hasta la comisaría.
Ya habían pasado veinte minutos hasta que llegó.
Fue guiado por el agente hasta la sala de interrogatorios.
Alain y Álex estaban sentados de cara a cara.
—Bicho, cuéntame, ¿por qué querría secuestrarte?
Alain miró fijamente a este niño que aparentemente era muy pequeño, pero ahora mismo estaba tan sereno.
A pesar de que le incriminó, Alain admitía que este niño era muy listo.
Se preguntaba cómo serían sus padres para tener un hijo tan sobresaliente.
Álex no hablaba, se cruzó los brazos, solo decía que él le había secuestrado.
Cynthia al entrar vio a su hijo, se lanzó hacia él y lo abrazó fuertemente. Le miró de arriba abajo:
—¿Te hiciste daño?
Álex negó con la cabeza:
—No te preocupes mamá, estoy muy bien.
—¡¿Bien?! ¿Cómo que bien?, te han secuestrado. ¿No eras muy listillo normalmente? ¿No te había dicho que no puedes hablar con extraños o comer de lo que te den los extraños? ¿Cómo te pueden secuestrar aún?
Cuanto más querías a alguien, más te enfadabas y le regañabas.
Esta frase se podía aplicar justamente ahora a Cynthia, muy pocas veces hablaba con este tono a Álex.
Esta vez le asustó de verdad.
Se le enrojecieron los ojos a Álex y acarició la cara de Cynthia:
—Lo siento mamá, siento haberte preocupado.
Se enterneció Cynthia y abrazó fuertemente a su hijo, apoyándose su abrazo:
—Mamá no quiere regañarte, solo estaba preocupada por ti.
Álex esnifó la nariz:
—Lo sé.
Dijo mientras miraba hacia el hombre que también le estaba mirando ahora. Lo volvería a hacer si se repitiese la situación.
Ya se tranquilizaba Cynthia, ¿Quién era el hijo de puta de atrevió a secuestrar a su hijo?
Soltó a Álex y se puso de pie:
—Sargento…
Antes de que dijese nada vio al hombre que estaba esposado sentado enfrente de la mesa, se le paró durante unos instantes la respiración. ¿Qué hacía él aquí?
—Tú…
Se sentía muy confusa, ¿qué había pasado aquí?
Alain no paraba de mirar de Álex a Cynthia, pues sí que se parecían bastante el niño y Cynthia
¿Era su hijo?
Contando el tiempo, sí que debería tener esta edad.
—Este es el hombre que secuestró a su hijo.
Dijo el sargento encargado del caso.
¿Cómo?
¿Alain había secuestrado su hijo?
Cynthia parecía que había entendido algo, giró para mirar a su hijo.
Álex rápidamente bajaba la cabeza y miraba a los pies.
En estos momentos, el gerente de la sucursal de otra ciudad de la Nación A, Zaid Villacrés estaba llegando con el bufete de abogados:
—Presidente Alain, los abogados ya se han puesto en contacto con la policía, debería resolverse muy pronto.
Cuando le llegó la llamada, Zaid se quedó boquiabierto. ¿Traficante de menores?
¿Acaso tenía Alain Paramés este rara afición?
Él también había trabajado en la central muchos años, pero según lo que sabía, Alain no era un pedófilo.
—¿Qué pasó presidente Alain, a quién secuestraste?
Zaid tenía mucha curiosidad, qué niño podía gustarle a Alain y encima para secuestrarlo.
Los niños eran inocentes, nadie se creería que el niño había incriminado a un adulto de forma intencionada.
Siempre buscarían problemas en el adulto.
Eran niños, inocentes.
Era imposible que tuviera tanto ingenio.
Sin embargo, Álex era mucho más maduro que muchos niños de su edad.
Alain levantó la barbilla en dirección de Álex indicando a Zaid que lo mirase por sí mismo.
Zaid siguió la dirección que señaló Alain, cuando vio al niño que estaba de pie enfrente de la mesa y solo mostrando media cabeza, su mirada se fijó.
Qué niño más guapo, una tez blanca, ojos negros y brillantes, en una posición erguida, pues sí que se parecía algo a Alain…
Cuando sacó esa conclusión, Zaid se dio un susto. Se giró para ver a Alain, cómo podía pensar que se parecían.
Alain solo tuvo dos relaciones, una mujer, que él nunca conoció, con la que se casó, pero según algunos rumores se divorciaron en menos de un mes.
Otro era su exsecretaria Jenni Blanco, Yaiza Haba de ahora, hija de la Familia Haba. Desde que fingió el accidente de coche, mintió de que había sufrido un aborto y Alain lo descubrió, ya lo único que Alain sentía por ella era asco.
De cualquiera de las dos formas, era imposible que Alain tuviera hijos.
—¿No vas a decir nada?
Dijo sonriente Alain a Cynthia. A pesar de que tenía la expresión de sonrisa, no parecía que estuviera sonriendo.
Álex temía que Alain se aprovechase de Cynthia otra vez, por lo que la cogió de las manos y se puso al frente de ella.
Como un caballero.
Cynthia estaba conmovida, suspiró y dio unas palmaditas en el hombro de Álex:
—Sé bueno y espera a mamá aquí un momento.
Justamente cuando quería salir Cynthia, los abogados habían terminado. Los sargentos dijeron que Alain ya podía marcharse.
Cynthia tampoco quería presentar cargos.
Ya que no era un “secuestro” real.
Alain se masajeó las muñecas, era la primera vez que le esposaban, y encima por un “niño”.
Cynthia y Álex salieron de la comisaría cogidos de la mano, Cynthia no pudo aguantar para agacharse y preguntarle:
—¿Por qué has hecho esto? ¿Pueden mentir los niños buenos?
Álex apretó fuertemente los labios, era un poco testarudo. En este punto se parecía a Cynthia.
—¡Pero habla!
Frunció las cejas Cynthia. ¿Cuándo había aprendido a mentir este niño?
Esto cabreó mucho a Cynthia de modo que se le aceleró la respiración.
A pesar de ello no le quería dañar ni un pelo:
—¿Quieres cabrearme más?
Álex se entrelazó fuertemente los dedos, de repente, gritó:
—Es un pervertido, ¿por qué no puedo decirle al policía a que lo arresten?
Cynthia se sorprendió, ¿de qué estaba hablando?
Álex limpió los labios Cynthia con la mano groseramente:
—No quiero que te bese, es malo, pervertido, se metió con mamá, ¡quiero darle una lección!
Alain recientemente estaba saliendo de la comisaría cuando escuchó lo que Álex opinaba del.
Era la primera vez que alguien le insultaba tan fluidamente.
—Espérame en el coche.
Dijo Alain bajando los peldaños:
—Bicho.
Cynthia cogió a Álex en los brazos y miró alerta a Alain:
—Solo es un niño, además tú ya estás bien, déjalo.
Alain se rio discretamente:
—La sorpresa de mi vida me lo ha dado este bicho, ¿y quieres que lo deje?
Cynthia dio un paso hacia atrás por reflejo, ella solo quería alejarse de este hombre:
—¿Qué es lo que quieres?
Álex hinchó las mejillas y miró enfadado a Alain.
Deseaba hacerle un agujero con la mirada.
Alain no se enfadó, se acercó unos pasos para pellizcarle la mejilla a Álex.
Pero el niño giró la cabeza, la mano de Alain se quedó en el aire unos instantes y lo recogió como si nada. Solo que cuando recogía la mano, pasaba por la cara de Cynthia, dijo bromeando:
—La deuda del hijo lo paga la madre..