Capítulo 38

Lucas estaba atónito al escuchar aquello, mirando a su colega: “¿Cómo es que no encontramos antes

esta pista tan importante?“.

“Este orfanato es muy complicado, siempre fue privado, sin muchos registros ni archivos. Además,

hace años, el director fue expuesto por abusar de los niños, cometiendo crimenes continuos contra

esos huérfanos, por lo cual fue encarcelado y el orfanato cerró. Algunos niños que no fueron

adoptados se trasladaron a otros Centros de Bienestar, y los archivos de los que si fueron adoptados

están incompletos, es difícil rastrearlos o encontrar información“.

Ese colega se lo explicó: “Me enteré por vecinos y ancianos que la victima había sido adoptada, así

que investigue en esa dirección y descubri que todas las victimas hablan sido adoptadas, ninguna era

hija biológica. Muchos familiares de las victimas no querían hablar de esto al principio, pero al final

todos lo mencionaron, ¡fue ese Centro de Bienestar!“.

“Parece que nos equivocamos de rumbo desde el principio. Pensábamos que eran personas que

frecuentaban lugares como el Club Extasis, pero parece que fue solo una coincidencia“, Lucas,

frustrado, encendió un cigarrillo.

Yo estaba estupefacta mirando a la policia, si todas las víctimas del Centro de Bienestar eran mujeres,

eso no tenia sentido, yo era hija biológica de mis padres, no había sido adoptada, ¿por qué solo yo

tenía tanta mala suerte?

“¡Renán! Yuria, escuché a Kira decir que Yuria fue adoptada. La familia Blanco, que hace obras de

caridad, pensó que ella era inteligente y la adoptaron llevándosela a casa“, de repente, Juan recordó

algo y dijo con pánico. “¿Es posible que el asesino realmente tuviera a Yuria en la mira?“.

Entonces, no era que el asesino matara a cualquier mujer vestida de rojo, sino que después de matar,

les ponia vestidos rojos a sus víctimas. Me recliné, sin fuerzas, con una amarga sonrisa. Después de

todo. ¿mori en lugar de Yuria? ¡Qué injusto, qué insoportable! ¿Por qué tenía que ser asi?

nia un marco de fotos.

“Nayri… no es…“, en la puerta, Kent, que había desaparecido, volvió. Con cuidado sostenia un marco

el cual se lo entregó a Lucas.

Miré a Kent con odio diciéndole: “Mentiroso, eres solo un mentiroso, jun loco, un asesino! Deja de

actuar, ¡tú psicopata! Has matado a tantas personas“.

Fuera de control, quise agarrar el cuello de la camisa de Kent y gritar que era un asesino. Nadie podia

oirme, esa era otra forma de desesperación, una desesperación muy real.

Lucas sostuvo el marco y levantó la vista hacia el forense: “Las niñas adoptadas llevaban, vestidos

rojos. todas esas niñas que se llevaron a las familias adoptivas, cuando se tomaban fotos para el

recuerdo, todas llevaban vestidos rojos“.

El forense echó un vistazo y luego miró a Kent. Por ser mestizo, era fácilmente reconocible: “¿Eres

tú?“.

Kent asintió.

“No es ella, Nayri no es huérfana, Nayri es hija biológica de mi tia, no es del orfanato, eso significa que

tal vez el asesino le haya perdonado la vida, quizás no la mató y por eso su cuerpo no ha aparecido

todavia, ella me está esperando, ella me está esperando para que la salve!“, Renán gritaba fuera de

sí, parecía muy emocionado.

“Lucas encuentra a Nayri, debemos encontrarla, yo tengo que encontrarla, ella me está esperando“, él

le rogó, agarrando desesperadamente la mano de Lucas.

Un hombre tan orgulloso, de repente suplicaba con tal humildad y ansiedad al policía: “Por favor,

encuentrenla“.

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Miré a Renán con sorna, el contraste de su actitud de antes y ahora era tan grande que parecia falso.

“¿No dijiste que no crelas que habla sido secuestrada por el asesino?“, Lucas frunció el ceño, algo

molesto.

Renán se echó atrás derrotado: “No sé…”

Él no habla anticipado que las cosas terminarian asi. Realmente no sabia que yo había ido al viejo

callejón el dia 15.

“Esa idiota, ¿por qué tenia que ir alli ese día, por qué no me llamó?“.

“Revisamos el teléfono de Nayra, te llamó muchas veces, y tú incluso contestaste“, Lucas lo

interrumpió sin rodeos.

Renán se quedó paralizado, como si le hubleran golpeado el pecho. Y yo sonrei: “Contestaste, Renán,

me dijiste que me fuera a morir“.

Él retrocedió tambaleante y cayó al suelo, visiblemente descompuesto, no dijo nada, se sumió en el

silencio. era evidente que habla recordado, recordado todas esas palabras que me había dicho aquel

dia.

“No es que, no lo hice a propósito, no quise decir esas cosas, solo que…“, sus ojos se llenaron de

lágrimas, cualquiera pensaria que estaba lleno de emociones.