La mujer más hermosa.

Al aterrizar en Paris, lo primero que hice fue llevar casi arrastras a Vincent y junto con Tristán y Maga,

entramos al Rolls Royce que esperatsa nuestra llegada en el aeropuerto privado, para ir directo a la

Villa Doinel. Ni siquiera esperé que mis padres y los demás bajaran del Jet, no queria volver a tener un

encuentro ni mucho menos una incómoda conversación, al menos por las próximas horas con

Alexander Lancaster.

De todos modos, tenia que arreglarme y preparar absolutamente todo para la rueda de prensa que se

llevaria a cabo en unas horas, ni siquiera tenia tiempo para descansar aunque sea unos minutos,

padre tenia todo planificado y fallarte no era una opción.

Princesita, lleva las cosas con calma o de lo contrario no podrás aguantar ni medio año con la

colaboración, si te sientes myy incómoda estando muy cerca de Alexander solo avisame y yo me haré

cargo de tu trabajo. No te sientas presionada solo lograrás estresarte. -solté un largo suspiro,

pensando en las palabras de Vincent.

Sabia que él tenia toda la razón, estaba tomando esto como si fuera una pesadilla para mi, pero no era

más que por la actitud de Alexander, me fastidiaba de sobremanera, no soportaba que buscara estar

tan cerca de mi y mucho menos hablándome como si aún existiera alguna posibilidad entre nosotros,

si todavia accedia a que estuviera cerca era por nuestro hijo por nada más.

Al fin y al cabo, es un año de colaboración, en el que las empresas participantes nos veriamos

beneficiados con el éxito del lanzamiento de la colaboración a tres vias.

Mosquetero, no te preocupes, voy a tomar las cosas más calma, si, lo haré por el trabajo, porque soy

una profesional y no mezclaré los temas personales con la empresa. -apreté la mano de Vincent que

reposaba sobre su regazo y él me miró esbozando una sonrisa de medio lado, como si no creyera en

mis palabras pero tampoco me iba a cuestionar. –Déjalo estar, Vin. Cambiando de tema, ¿has tenido

noticias?-pregunté refiriéndome a la investigación de la que se iba a hacer cargo acerca de Paul.

Vincent entendió enseguida, pues miró de reojo a Maga, que miraba despreocupada por la ventana en

el asiento de copiloto, ajena a nuestra conversación. No me preocupaba por mi Nana, porque aunque

escuche accidentalmente cualquier conversación, ella no se entromete en los asuntos ajenos.

Maga podría llevarse un secreto a la tumba.

– Los primeros resultados de la investigación estarán disponibles esta noche, asi que no queda más

qué hacer que esperar. Yo me encargo del asunto, tú solo preocupate por dejar en alto el nombre de

Doinel en la rueda de prensa. -respondió casi en clave como si

desconfiara hasta del chófer que seguramente no podria escucharnos desde su asiento.

– He logrado obtener alguna información sobre los abogados, la verdad da mucho que pensar, me

gustaria compartirla contigo en cuánto lleguemos a casa. -Vincent me miró sorprendido por lo que

acababa de decir y volvió la vista al frente antes de ordenarte at

chöfer.

– Por favor un poco más rápido.

El chofer hizo caso a su orden y aumentó la velocidad, pero no lo suficiente como para exponer

nuestras vidas a un accidente

automovilistico.

Llegamos a la Villa antes del tiempo calculado, aprovechamos que nadie más habia llegado y nos

encerramos en el despacho de mi

padre, después de dejar a Tristán en su habitación, pues se habia quedado profundamente dormido

en el auto. Fue entonces cuando le

conté todo lo que Abby me habia comentado sobre los abogados, su sorpresa fue grande y antes de

que comenzara a sacar sus propias

conclusiones y sospechas sobre Abby, le aclaré que ella no parecía enterada de los asuntos de Paul,

de lo contrario no me habia dado

información tan detallada sobre los abogados de la familia Dubois.

-Sarah, Abby podrá ser tu mejor amiga, pero no podemos fiarnos de ella sigue siendo una Dubois,

¿entiendes lo que intentó

decirte? Es probable que los padres de Paúl también estén involucrados en el asunto, hay algo muy

turbio detrás de todo esto y voy a averiguarto sea como sea, no creo que el señor y la señora Dubois

ignoren lo que su hijo planeó años atrás, están disponiendo de sus abogarios para salvarte el pellejo a

Rachel y eso los hace tan sospechosos como Abby. Con esto que me acabas de decir, puedo deducir

que la familia Dubois esta planeando algo en contra de la familia Doinel, es probable que Rachel sea

solo un titere que se dejó influenciar por el dinero y por su atracción por tu exmarido. el vello de mi

nunca se erizo de solo pensar que los mejores amigos de mi familia de

toda la vida, estén involucrados en aquella amenaza de uerte.

Puede que la hipótesis de Vincent sea un tanto descabellada, pero si lo meditaba un poco mejor le

encontraba sentido, de todos

modos a estas alturas no confiaba en nadie más que en mi familia.

-Yen caso de que sea asi, ¿por qué ellos harian algo nuestra contra? Después de todo, han sido los

mejores amigos de mis padres

por años, no encuentro algún motivo para que ellos tengan la sangre fria de estar coludidos en algo

tan turbio. -me quedé en silencio por unos segundos y luego mire a Vincent quién me miraba con el

ceño fruncido como si aún estuviera pensando el motivo por el que

harian tal cosa, pero yo ya había encontrado la respuesta. -La empresa.

Su ceño fruncido fue reemplazado por una expresión de asombro, era el único motivo que se me

ocurria para que ellos llegaran tan

lejos. La empresa, el poder, el dinero. A pesar que eran socios de Doinel, no tenian el poder suficiente

para tomar decisiones sobre la

empresa. En varias ocasiones, hubieron diferencias entre las dos familias porque los Dubois no

estaban de acuerdo en algunas decisiones

que tomaba mi padre, de todos modos, si no se llevaba a cabo las estrategias de Leonardo Doinel, la

empresa no estaria en este

momento en dónde está.

Antes de que Vincent pudiera dar su punto de vista al respecto, se escuchó la voz de mis padres,

quiénes acaban de llegar.

-Eso tiene mucho sentido. Pero, por ahora debemos dejar el tema hasta aqui, tus padres no se pueden

enterar de nada de lo que

hemos hablado hasta que yo descubra la verdad, no quiero que los enfrente antes de tener pruebas y

tomen represalias. Al menos

tenemos una pista enorme, esta noche se lo informare al investigador. -asenti con mi cabeza y me

levante del asiento, al dar por

finalizada la pequeña reunión, para salir del despacho de mi padre cómo si hace unos minutos no

hubiese tenido aquella conversación

con Vincent.

Después de saludar a mis padres que lucian cansados pero sonrientes, me fui directo a mi habitación

para arreglarme para la rueda

de prensa en la que yo estaria al frente.

No vela necesario arreglarme demasiado o llamar a los estilistas, tampoco tenía tiempo suficiente para

algo más elaborado. Después

de darme una ducha que relajó todos mis músculos, me puse un vestido de finas tiras color negro, la

falda que llegaba a la altura de mis

rodillas era adornada de diamantes que se difuminaba al llegar a la cintura, tenia un ligero escote en la

espalda, por lo que dejé mi

cabello suelto hacia un lado, reposando sobre mi hombro derecho, me apliqué un maquillaje muy

sobrio, nada exagerado que resaltaron

cada uno de mis rasgos.

Cuando estuve completamente lista y preparada, bajé a la sala de estar encontrándome con un

Vincent luciendo un traje color

plomo y camisa blanca impecable sin una arruga, él iba a ser mi acompañante esta noche, pues se lo

habia pedido al bajar del avión y no.

se pudo negar.

Al verme cubrió la sonrisa que se asomaba en su rostro con su mano y me miró de pie a cabeza como

si jamás me hubiese visto tan

bien arreglada, me extendió la mano y cuando se la tome me hizo girar para soltar sus halagadoras

palabras.

-¿Vas a la rueda de prensa o a un concurso de belleza? Si es la última, estoy seguro que vas a

opacarlas a todas y porsupuesto vas a ganar sin duda alguna, mira nada más. -solté una risa divertida

por las ocurrencias de Vin y le di un ligero golpe en el hombro.

-No exageres. –respondi verificando que mi bolsa tuviera los más indispensable.

La verdad es que no sentia que me habia esmerado al arreglarme, sin embargo, parece que menos es

más.

Solo digo la verdad. -se encogió de hombros y cambió de tema. -Tus padres van a demorar un poco,

me ha dicho que nos

adelantemos.

Después de informarme sobre aquello, fui a la habitación de Tristán quien seguía durmiendo, me

despedi de él y le di instrucciones a Maga para su cuidado.

El Rolls Royce nos esperaba, me enganche en el brazo de Vincent y con su ayuda subi al asiento

trasero, al cabo de unos minutos,

llegamos al salón donde se llevaría a cabo la rueda de prensa. El auto se estacionó justo en la

alfombra roja, donde varios periodistas estaban a la espera de la llegada y alguna figura pública o

responsable del evento.

Vincent fue el primero qué salió del rolls-royce, abrió mi puerta y extendió su mano para ayudarme a

bajar del auto como todo un caballero, dejando en evidencia que él seria mi acompañante de esta

noche.

Ni bien mi taco tocó el suelo y los flashes aparecieron, me enganche al brazo de Vin y posamos para

algunas fotos en la alfombra roja. Al avanzar al interior del salón, me encontré con Julián con su

asistente cómo compañera y también, Alexander con Cristina enganchada en su brazo, la mirada de

los dos hombres se posaron en mi más tiempo del que deberia.

Buenas noches, lamento si los hice esperar, si están preparados podemos comenzar la rueda de

prensa. –dije ignorando la mirada de todos.

-Sarah, luce usted muy bien esta noche, cualquier espera ha valido la pena. Por mi parte, podemos

comenzar cuando usted decida.

-Julián Ferrer fue el primero en hablar cortésmente y asenti con mi cabeza mientras en mi rostro se

asomaba una sonrisa casi

inexistente.

Puede notar que Alexander se tensó por las palabras del Sr. Ferrer, esperó que Julián emprendiera

rumbo a la mesa preparada para nosotros y dejó a Cristina en su lugar para acercarse un poco a mi y

decir.

– Sra. Doinel, la acompaño hasta la mesa. -me ofreció su brazo y lo miré con desdén antes de mirar a

Vincent que lucía serio como

siempre aparecia en público.

Queria negarme a su petición, pero los flashes capturaban cualquier movimiento entre nosotros. Me

disculpé con Vincent y él supo

que me iria con Alexander para no dañar la imágen frente a los demás, después de todo, tenia que ir

sola a la mesa y dejar a mi

acompañante con el resto del público.

Gracias. -dije cuando pasé mi mano por su brazo que me recibió cálidamente, tragué en seco y

caminé aguantando la

respiración, pues podia oler su perfume con mayor intensidad y para ser sincera, ese olor que antes

adoraba, ahora me repugnaba.

Caminamos a la par, mientras las cámaras guardaban la imagen de ambos para la eternidad, solo

espero que no saquen las

imágenes de contexto.

A unos cuantos pasos de llegar a nuestro destino, escuché la voz suave pero ronca de Alexander.

– Estás hermosa y no lo digo por esta noche que te ves radiante. Lo digo porque eres la mujer más

hermosa que mis ojos han visto.

-mi espalda se tensó al escuchar sus palabras y agradeci que ya hablamos llegado a la mesa donde

esperaba Julián. Me resultaba

incómodo que el desvergonzado se atreviera a decir aquello a estas alturas, ¿es que acaso no piensa

desistir? Sin decir una palabra, solté

su brazo que de pronto me quemaba y llegué a mi asiento en la mesa, para mi mala suerte, quedé en

medio de los dos hombres. Cuando

Alexander se sentó, susurró disimuladamente. -Solo digo la verdad, exesposa.

Aclaré mi garganta, fingiendo que no lo había escuchado. Estaba jugando con la poca paciencia que

me quedaba, pero no podía

hacer ni decir nada en público, solo ganaria que estuviéramos en boca de todos una vez más.

Lo único que hice fue soltar un silencioso suspiro y mostrar mi mejor sonrisa al público y periodistas.

Damos inicio a la rueda de prensa.