Todo por una obsesión.

Tristán jugaba despreocupado con los nuevos juguetes que mi padre le regaló, tan ajeno a todos los

problemas que lo rodeaban, me parecia injusto que siendo tan pequeño estuviera en constante

peligro. Yo más que nadie sabia lo era estar en peligro siendo tan pequeño, por ello mis padres

hicieron lo posible por mantenerme al margen de mi apellido, pero yo no queria eso para mi hijo.

Vincent se mantuvo en silencio desde que terminé de contarle lo sucedido con Alexander, le di todos

los detalles y lo invité a que

estuviera presente en la conversación que tendria con Alexander y mi padre en unos minutos, solo

esperaba que mi padre terminara su

charla con el par de colaboradores y poder reunirnos en su despacho.

Sabes, has hecho bien al pensar primero en el bienestar de tu hijo y dejar todo ese resentimiento por

Alexander a un lado aunque

sea por un momento, después de todo, tienen algo que los une y es ese niño tan maravilloso. Paul y

su madre son la ambición hecha

persona y eso es muy peligroso. Aun así, sabes que cuentas con todo mi apoyo y mi tiempo, estoy a

tu disposición las veinticuatro horas.

del dia. —Vincent queria ocultarlo con su expresión sería, pero sabia muy bien que estaba tan

preocupado como yo, porque la

información que el investigador privado nos dio no fue más que un abreboca.

No sabia qué se supone que debíamos hacer para acabar con esto antes de que empeorase la

situación, no teniamos pruebas

suficientes para hacer una denuncia.

No vela la hora de que mi padre terminara su “breve” charla con Alexander y Julián, me estaba

desesperando por sobre pensar,

aunque había aprovechado el tiempo para poner a Vincent al tanto y obviamente se sorprendió al

enterarse que mi padre lo sabía todo y

hasta más que nosotros.

Mamá, mira. –Tristán llamó mi atención mostrándome como jugaba con sus pequeños juguetes,

mientras estaba sentado en mi

regazo y sonrei al mirar sus ojos color miel adornados por sus lindas y largas pestañas.

Apenas pude ver sus juguetes y de inmediato lo abracé como si en cualquier momento lo fueran a

apartar de mi, ese sentimiento

desagradable en mi pecho no se disipaba de ninguna manera, solo viendo a los Dubois tras las rejas o

que se vayan lo más lejos de mi

familia. Cómo iba a imaginarme que ellos serían tan crueles y perversos.

Está precioso, mi bebé. -dije mientras lo soltaba, pues comenzaba a removerse con incomodidad en

mis brazos, me miró con sus

ojitos ofendidos.

-No soy un bebé, mamá. Tengo tres años. -me mostró tres de sus pequeños dedos, indicando que esa

era su edad, no pude evitar

reirme porque aquello se lo enseñó Alexander y Tristán lo captó a la primera.

No sabes lo que dices, ya quisiera yo tener de nuevo tres años. –dijo Vincent mirando divertido a

Tristán y rei aun más fuerte por

sus ocurrencias.

Me levanté de mi cama mientras mi risa cesaba, dejando a Tristán de pie en el suelo.

Bueno, será que el adulto de tres años quiere ver a Alex. pregunté peinando su cabello que estaba

desalineado y su rostro se

iluminó enseguida al escuchar la mención de aquel nombre.

¡Si! ¡Papá Ales!-de un momento a otro dejó los juguetes tirados en la cama y por poco sale corriendo

de la habitación, de no ser

porque lo tomé de la mano impidiendo que diera un paso más, en este momento ya estuviera en los

brazos de su padre.

-¿Qué es esto que estoy sintiendo? ¿Acaso son celos? ¿Existe alguna cura para esta enfermedad?-

Vincent bromeó mientras se

levantaba del sofá donde estuvo sentado desde que llegó y lo miré con una ceja enarcada.

Se ha ganado muy rápido su cariño, aunque en un principio le temia, ¿qué se puede hacer? Es su

padre después de todo. -me

encogi de hombros y sali de la mano de Tristán que saltaba alegre a mi lado.

En el siguiente segundo las palabras de Alexander llegaron a mi mente y fue inevitable que recordara

el pasado, cuando mis sonrisas

y suspiros tenian nombre y apellido, él lo sabia muy bien y que lo mencionara me hacia sentir

inexplicablemente molesta con él.

Al llegar a la sala de estar, vi a los tres hombres sentados en el sofá charlando como si se llevaran

bien de toda la vida, pero no

hablaban más que de su primer día en la empresa y que esta semana terminarian de llegar por fin

todo el equipo de trabajo, tanto de

Innova como de 1.C.

Cuando mi padre se dio cuenta de nuestra presencia, me miró con una sonrisa casi inexistente, esa

era su expresión de culpa, por su mirada, pude artivinar que se sentia responsable de lo que estaba

pasando, pero nada era su culpa, nadie tenia la culpa de que la Sra.

Dubois tuviera un amor no correspondido.

Lamentablemente, nadie decide de quien enamorarse.

Julián y Alexander se pusieron de pie cuando llegamos a la sala y mi padre rápidamente habló,

poniéndole fin a la

conversación.

– Sr. Ferrer, Sr. Lancaster, nuevamente les doy la bienvenida y les agradezco por tomarle tanta

importancia al proyecto, pronto veremos los frutos del arduo trabajo y los sacrificios. -mi padre

estrechó su mano con cada uno al ponerse de pie.

Tristán estaba consciente de que no podia interrumpir una conversación, asi que se contuvo de

soltarse de mi mano y correr a los brazos de Alexander, solo se limitó a agitarse con impaciencia.

Muchas gracias a usted por depositar su confianza, será un buen año para todos. Me despido, Sr.

Doinel, Sr. Lancaster. -Julián habló con una ligera sonrisa, despidiéndose de los dos y su mirada se

posó en mi dirección. -Sr. Lefebvre, Sarah, gracias por todo, nos veremos mañana, adiós pequeño. se

despidió desde su lugar, mientras su sonrisa se ensanchaba dejando a la vista un par de hoyuelos.

– Hasta mañana, Julián, que tenga buena noche. -me despedi cortésmente y Vincent se acercó para

estrechar su mano. -Lo acompaño hasta la salida, Sr. Ferrer. Pueden adelantarse al despacho, estaré

ahi en un segundo. -Vincent se ofreció y desapareció con Julián, guiándolo hasta afuera de la casa.

Solo entonces, Tristán dio un salto a mi lado y se liberó de mi mano para correr hasta Alexander y

abrazarlo como si no lo hubiese visto en años.

-Ales, ¿viste mi casa? Es muy bonita, ¿no?-Tristán comenzó a parlotear sin poder controlar su

emoción y Alexander lo miraba maravillado. Al ver a mi hijo tan alegre, mi pecho se hinchó de

emoción, no habia nada que adorase más que verlo de aquella manera, tan feliz, no importa cuál sea

el motivo.

-Tu casa es preciosa y muy acogedora, aunque sea tan grande.-respondió Alexander mientras lo

elevaba en sus brazos y dejó un

beso en su cabeza.

-Si, tiene muchas habitaciones, puedes quedarte aqui cuando quieras, ¿verdad, mamá?-miré con

sorpresa a Tristán por lo que le estaba ofreciendo a Alexander, pero no podia reprenderlo por su

inocencia, aun ignoraba tantas cosas, pero preferia que fuera asi.

Mi padre se rela en voz baja por las ocurrencias de su nieto y Alexander me miró esperando mi

respuesta.

¿Lo estaba considerando siquiera?

Tristán… Ales ya tiene donde quedarse, estoy segura de que estará mucho mejor que aqui, además,

es un lugar muy grande para él, no creo que le guste.-respondi lo primero que se me vino a la mente,

negándome rotundamente de que pasara, aunque sea una sola noche bajo el mismo techo, eso no iba

a pasar.

-Sarah, que nuestra casa no fuera tan grande, no significa que no me guste. -Alexander me dejó sin

palabras con su respuesta y disimulé el mal sabor de boca que me dejó cuando dijo “nuestra casa”.

Imbécil, está empeñado en recordarme el pasado.

-Bueno, en ese caso, disculpeme, no lo conozco muy bien. -respondi con indiferencia y Alexander

soltó una risita, mientras miraba

a Tristán.

Mis ojos se desviaron a mi padre y me senti avergonzada de que tuviera que presenciar otra escena

entre Alexander y yo, al menos esta era más pacifica que las anteriores.

Claro que me conoces muy bien. volví a quedar sin palabras por la respuesta con doble sentido, senti

que mis mejillas se incendiaron y tuve que dar por finalizada esta inútil conversación o me moriria de

vergüenza frente a mi padre y mi hijo que nos miraba ron curiosidad y diversión.

Vamos al despacho, tenemos una conversación muy importante, dije antes de dar media vuelta y

caminar con paso rápido, contenendo el fastidio y la irritación que me dejó aquella conversación tan

simple, pero que logró enfadarme-

Me senté en el sofá al entrar al despacho, segundos después, Alexander entró con Tristán en sus

brazos y se sentó a mi lado como si no nutara lo disgustada que estaba, no hire más que mantenerme

en completo silencio, mientras miraba cada movimiento de Tristan.

No rei conveniente que mi hijo estuviera presente en la conversación que tendriamos, pero Alexander

no parecia querer separarse de et, en todo caso, tendrame que coidar nuestras palabras.

Al estar todos en el despacho, Vincent fue el primero que habló, mostrando su descontento por la

situación y poniendo al tanto a mi padre y a Alexander lo que descubrimos, todo lo dijo con palabras

que solo entenderiamos nosotros, igualmente, Tristán estaba muy

distraido con el celular de Alexander, el cual se lo dio sin quejarse.

Después de que Vincent habló, mi padre soltó un suspiro cansado y dejó caer su espalda en el

respaldo de la silla, mientras le daba

una mirada a Alexander, antes de hablar.

-Alexander me puso al tanto cuando indagó más en el tema de la amenaza y descubrió que habia

alguien más detrás de todo esto,

por supuesto no quise creer que Paul, el hijo de mis mejores amigos y amigo de la infancia de Sarah,

tuviera la sangre tan fria para hacer

tal cosa. Pero todo encajó cuando apareció una tercera persona, podriamos decir, la mente maestra,

esa mujer lo planeó todo, incluso…

Dios. Me siento tan responsable de todo lo que está ocurriendo. Alexander y yo hemos descubierto

tantas cosas, que hasta ahora no lo

creo, me cuesta creerlo. Los problemas no son recientes, los problemas vienen de antes. Sarah, aún

no tenemos pruebas, pero hemos

descubierto que ella fue la responsable de lo que pasó contigo cuando eras una niña, era su manera

de vengarse de Joelle y de mi, pero

no lo logró por la protección que te dimos, ella quiere vengarse haciéndote el mayor daño posible.

Quiere quedarse con lo que, según

ella, le corresponde. Todo esto es mi culpa.

Quedé atónita al escuchar las palabras de mi padre, no podía creer lo que estaba diciéndome, esto

cada vez empeoraba más, esa mujer no conoce limites y si fue capaz de hacerme eso siendo una niña

que no tenia la culpa de sus problemas, no quiero ni imaginar lo

que es capaz de hacerle a mi hijo, a mi familia.

Todo por una obsesión.