Capítulo 268

Iris sintió un escalofrío en su espalda y su sonrisa se congeló instantáneamente.

Jaime se acercó, tomó una silla y se sentó con desparpajo, mirándola con enojo.

-Iris, ¿cuándo te volviste tan cercana a Lucas?

Iris se quedó sin palabras.¿Cómo es que este celoso apareció aquí?

-Jaime… -Iris se encogió de hombrosconuna sonrisa incómoda-.Solo le estaba presentando a Dafne al socio del bufete.

-¿Ah, si? -Jaime lelanzóunamirada fría a Lucas.

Lucas le respondióconunasonrisacortés.

Con un tono de voz agriado,Jaime esbozó una sonrisa irónica-.¿Entonces por qué teoípreguntarle la razón por la que no aceptó tu confesión de amor?

Iris se quedósinpalabras, sintiendo un nudo en la garganta-. Yo…

Dafne y Penélope se miraron,confundidas.

¿Qué le pasaba a Jaime hoy? Había algo extraño en él, pero no sabían exactamente qué.

Irissonrióincómoda-. Escuchaste mal.

Luego sacó su teléfonoyse puso a buscar algo, y de repente sonó una alarma.

Haciendo como si respondiera una llamada, Iris dijo. ¿Hola? Sí, soy yo. ¿Qué? ¿Ahora mismo?

Está bien,voyen camino.

Con aire de urgencia,hizo como si colgara la llamada y tomó su bolso para irse-.Tengo un asunto que resolver, me voy. Ustedes sigan platicando, adiós.

Se marchó apresuradamente, como si estuviera huyendo.

Dafne observóaIris irse y le comentó a Penélope-.¿No era ese el sonido de una alarma?

Penélope le respondió-. Sí, no te equivocaste, era una alarma.

Jaime miró aLucasconuna mirada significativa-. Así que eso es lo que le gusta.

Lucas se quedó en silencio.

-Sigan platicando,yotambién me voy -les dijo Jaime, levantándose para irse.

Una vez que se fue, Dafne se inclinó hacia Penélope y susurró-. Penélope, siento que hay algo raro entre JaimeeIris.

-Yo también lo creo.

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Capitulo 268

Pronto, Jaime alcanzó a Iris en el estacionamiento.

-¿Corres tan rápido porque tienes la conciencia sucia? -Jaime la atrapó entre sus brazos.

Iris intentó empujarlo, y su rostro mostraba preocupación-. No hagas esto aquí afuera, ¿y si Dafne o alguien más nos ve?

Jaime soltó una risa sarcástica, su voz era fría-. ¿Temes que Dafne lo vea o que lo vea ese hombre que te gusta?

-¿De qué hablas? -Iris lo miró fijamente-. A quien quiero es a ti.

-Escuché lo que dijiste antes, que en la universidad te gustaba Lucas, ¿eh? -Jaime la sujetó fuertemente de la cintura con una mano mientras con la otra le sostenía la barbilla.

Iris mordió su labio, tartamudeando-. Yo… todos tienen a alguien que les gustó antes… ¿me vas a decir ahora que en la universidad no te gustaba otra chica?

Jaime soltó una carcajada breve-. De hecho, nunca me gustó nadie más.

Iris levantó la vista, sorprendida.

Jaime la miró a los ojos, hablando con sinceridad-. Siempre he estado enamorado de ti solamente.

Iris se quedó pasmada.

-¿Soy tu único amor?

-¿Qué crees? -Jaime se inclinó y la besó profundamente.

El beso fue apasionado y tierno.

-Pequeña desagradecida.

Cuando el beso terminó, ambos respiraban con dificultad.

Iris tenía las mejillas sonrojadas y su mirada era algo turbia.

-Ven a mi casa, ¿sí? -Los dedos de Jaime acariciaron suavemente los labios de Iris.

Iris asintió suavementeconla cabeza.

Al llegar a la villa privada de Jaime, ambos se entregaron a una pasión incontrolable.

En el clímax del momento, Jaime sujetó la barbilla de Iris y le preguntó-. ¿A quién prefieres, a mí o a Lucas?

Con una mirada seductora y jadeante, Iris le respondió-. A ti, solo a ti.

Satisfecho con su respuesta, Jaime se inclinó hacia ella una vez más.

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