Capítulo 1143

Fernandasedespertó confundidaymiró hacia el reloj enlapared; ya eran lasdoceymedia.

Debidoalcansanciodel día anterior, había dormido hasta el mediodía.

Abrió la puerta de su cuartoysalió, viendo que en la cocina del primer piso, Fabioestabapreparandoelalmuerzo.

Parecíaque los demás aún no habían despertado. Al ver a Fabio así, Fernanda no pudo evitar sonreír y le dijo: “¿Todavía no te has recuperadoyyaestásapuradopor hacerme el almuerzo?”

Fabio, con una olla, salióydijo: “Vuelve a acostarte un rato, elotroplato estará listo enunmomento“.

Fernanda bajó del segundo pisoyse lanzó a los brazos de Fabio, sintiendo que su cansancio desaparecía: “Fabio…estoytancansada, agrégame una pierna de pollo, porfavor“.

“Claro“.

Fabio le dio unas palmaditas en la cabezaaFernanda y en ese momento, Jerónimo salió corriendo desuhabitación: “¿Quién está cocinando pollo? ¡Huele muy bien!”

Jerónimo viodeinmediatoalos dos abrazándose enelprimer piso,ysucara se sonrojó de vergüenza. Desvió la mirada haciaeltechoysilbando dijo: “Eh…voya ver ese pollo en la cocina“.

“Señor Fabio, déjeme encargarme de la cocina“.

Desde un rincón, Ramón, que estaba limpiando,seacercó, pero Fabio ni siquiera lo miró y lo rechazó fríamente:“No hace falta“.

Cuando Fabio miróaFernanda,susojos volvieronasuavizarseyconuntono calido dijo: “Siéntate en el sofáy esperaunmomento, yacasiestálisto“.

“Vale“.

Fernanda asintióymiró a Ramón que seguía diligentemente haciendo lo suyo, como si no supiera nada de loocurridola noche anterior.

Incluso Fernanda comenzó a dudar de su propio juicio, preguntándosesiestejoven todavía menor de edad realmente era uno de los manipuladores detrás de todo, o simplemente un peón insignificante.

“Señorita Fernanda“.

Pascual regresó y parecía que hubiera trabajado toda la noche,yseacercó diciendo: “Señorita Fernanda, no encontramos a las tres damas desaparecidas en el lugar del evento ayer,ytampoco hemos visto a la persona con máscara que describió“.

“¿Y Gervasio?”

“¿Cual Gervasio?”

“La persona que mencioné ayer,quien me salvó“.

Pascual fruncióelceño y dijo: “Hay signos de sangre en el lugar, pero no sabemos nada sobreesapersona que menciona“.

¿Gervasio estaba herido?

Fernanda permaneció en silencio.

Si estaba herido,¿a dónde podría haber ido?

“Así que, después de todo el esfuerzo de Ludovica ayer,¿laúnica que había muerto había sido ella y los demás desaparecieron?”

“Hemos buscado por todo el centro de San Cristóbal Alto tratandoencontrara los cuatro guardaespaldas descritos por la Señorita Fernanda, pero no hemos visto a estas personasenninguna parte,yya hemos revisado las cámaras de seguridad de la zona, pero no encontramos nada en ellas“.

“¿Tantas personas desaparecieron y me estás diciendo que las cámaras de seguridad no captaronnada?¿Acaso el HotelParaísoTropical tiene un pasaje subterráneo escondido debajo?”

Esa frase hizo que tanto FernandacomoPascual sedetuvieranapensar.

Un pasaje subterráneo.

Tal como los pasajes que habíacreadoel Grupo Lobo anteriormente.

¡Podría haber uno dentrodelHotel ParaísoTropical!

“¡Voyaaveriguarlo ahora mismo!” Pascual salió corriendo.

Sinembargo, Fernanda solo sintió quesucorazónlatíaconfuerza,algole decía quelascosasnoibanbien.

¡Esto es terrible!¡Estoesterrible!”

Mercedessaliócorriendodesuhabitación,pálidacomouna hoja,ydijo:“Hapasadoalgoenmi casa!”

Capítulo 1144

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