Capítulo 225
Sebastián no le prestó atención a la sirvienta frente a él, sino que le puso a Fernanda unabatade dormir
Fernanda miró a la simenta, quien bajo la cabeza conalgode temor, como si hubiera presencindo algo que no debla.
Esa imagen inocente, realmente le recordaba a Lorena
La abuela Bomego también em una persona detallista, sabia que Sebastián tenia un cariño especial por Lorena, así que había elegido a propósito a alguien con un carácter similar el de Lorena.
Fernanda pregunto: “Cómo te llamas?”
“Señora, mi nombre es Delfina Luján”
Delfina parecia algo timida, pero su manera de hablar y actuar era muy apropiada.
Femanda asintió: “No es hora de mi desayuno todavia, de ahora en adelante solo necesito que Carmila lo prepare, entendido?”
“Señora, la abuela le dio a Camila unas largas vacaciones, ¿podría decirme a qué hora suele desayunar? Puedo prepararlo con
antelación“.
Femanda guardó silencio por un momento.
La abuela Bomego usualmente apreciaba mucho a Camila Parecia que esta vez estaba decidida a ponerla en unasituacióndifícil
Femanda sonnó y dijo: “A las ocho“.
“Está bien“.
Delfina se retiró a un lado.
Después de asearse, Sebastián salió del baño y se acerco a Fernanda: “Voy a pasar un rato con la abuela“.
“Esta bien“.
En presencia de tercers, ella y Sebastián aún eran esposos, así que no mostró demasiada frialdad
Abajo, al ver que Femanda no bajaba, la abuela Borrego funció el ceño Aún noseha levantado?”
“Le pedi que durmiera un poco más“,
Sebastian asumió la responsabilidad directamente, sabia muy bien que a su abuela no le gustaban las nueras perezosas.
Delfina no pudo evitar mirar a Sebastián detalladamente.
Claramente, había sido la señora quien no queriabajar.
La abuela Borrego soltó una risa fria: “Ahora que se casó conlafamilia Borrego, se pone aires, parece que olvidócomome adulaba queriendo convertirse en la nuera delafamilia Borrego“.
Aloir esto, Sebastián funció ligeramente el ceño, con un tono ligeramente advertidor: “Abuela, hoy no es dia laboral, ella merece
descansar.
“Ya sé, ya sé, ahora que tienes esposa, y olvidas de tu abuela“.
La abuela Borrego cambió a un tono más jugueton, mirando a Delfina con aprecio: “Delfina, tu sopa es deliciosa, sirvele un poco a Sebastián, para que se ponga fuerte“.
“Por supuesto, señora“.
Delfina, muy diligente, fue a la cocina por una sopa y la puso frente a Sebastián.
Sebastián la aceptó sin decir palabra.
Sin embargo, la abuela Borrego levantóunaceja y dijo: “Sebastián, aún no la reconoces?”
Sebastián miró hacia arriba, sin entender a qué se refería la abuela Borrego,
Delfina sonrió y dijo: “Sebastián, soy yo“.
“Lo siento, no te conozco
Sebastian mantuvo una expresión neutra, como siquisieramantener distancia con la persona frente a él.
Delfina miró a la abuela Borrego conalgode decepción.
“Señora, le dije que Sebastián seguramente no me reconocerla“.
: ༀ ༀ ཾ བ ༀ །
La abuela Borrego, con paciencia, intentó dar una pista: “Delfina es de apellido Luján, aún no la reconoces?”
Sebastián no mostró ningún cambio en su expresión, decidido a no seguir la conversación.