Capítulo782
Femandase giró,yantes de poder ver quién era,fue abrazada fuertemente por la persona que entró.
De manera instintiva quiso liberarse, pero entonces sintió el sutil aromaàtabaco que solo Fabio tenía.
Aunque Fabio había dejado el cigarrillo, el olor aún permanecía en él.
‘Fabio…”
Fernanda sintió una punzada en la nariz.
Solo habían estado separados siete días, y durante ese tiempo, ella sola había enfrentado a Oriol, sola en San Cristóbal Alto,sola en medio del peligro,yni siquiera en esos momentos se había sentido afligida.
Peroalestar en los brazos de Fabio, todas las quejas y miedos brotaron en su corazón como una marea.
Ella tenia miedo.
Temia que algún día no pudiera volver a verlo.
“Estoy aquí“.
Lavoz baja de Fabio no podía ocultar su conmoción.
Habíaintentadocontrolar sus emociones, peroalver a Fernanda, real y presente frente a él, no pudoevitartemblar.
Esta vez había estado muy cerca de perderla.
No podía imaginarelterrorque sintió al saber que Fernanda había sido secuestrada durante la fiesta de compromiso. Durante másdeveinteaños, había visto detodo, pensando que nadaninadiepodría asustarlo,hastaque Fernanda apareció en su vida.
Él había tenido miedo.
Miedo de perderla, de no volveraverla nunca más.
La empleada, viendo la situación, discretamente se retiró, cerrando la puerta al salir.
Después de un rato, Fernanda,aún en los brazos de Fabio, susurró: “¿Hasta cuándo piensas abrazarme?”
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“Nuncaessuficiente“. Fabio respondió con untonojocoso: “Quiero abrazarte toda lavida“.
“No seas tonto“.
Fernanda le dio un golpecito en el pecho a Fabioyse liberó de suabrazoyentonces cuando pudo ver el rostro demacrado de Fabio. Había pensado que soloellahabía sufrido en San Cristóbal Alto, pero viendoaFabio, debió haber hecho un gran esfuerzo para traerla de vuelta a Laguna Verde antesdelo previsto.
“Mira cómo estás,todo desaliñado“. Fernanda tocó la ceja de Fabio y luego su barba incipiente, diciendo: “Así cómo estás, ¿quién creería que eres el temible Sr. Fabio?”
Fabio atrapó la mano de Fernanda, fingiendo dificultad: “Dicen que tengo tres cabezas y seis brazos,que soy un monstruo, pero siempre pensé que era demasiado refinado,ahora estoy justo como debería“.
Fernanda lo miró reprochándole: “¡Qué tonterías dices! Ahora acuéstate,te voy aafeitar“.
“Está bien“.
Fabio, feliz,accedióyse acostó sobre las rodillas de Fernanda, cerró los ojosyse dejóafeitarcon cuidado por ella.
“Sr. Fabio, esto es muy peligroso,¿ysiaprovecho ytehago daño?”
“Soy todo tuyo, estoy merceddemi esposa“.
Con un toque de humor ensuvoz, Fabio finalmente sintiólatranquilidad que tanto necesitaba, alteneraFernanda a su lado.
Pronto, Fernanda terminódeafeitaraFabio y dijo: “Listo“.
Fabio abrió los ojosylo primero que vio fue la sonrisa de Fernanda.
Se levantó,laabrazóyla besó con dulzura,un beso llenodeuna ternura infinita.
Fernanda se sonrojó ligeramente: “Aún no me he bañado…”
Fabio con voz ronca dijo: “Déjameayudarte con el baño“.
El vapor llenaba elbañomientras Fabio,consumo cuidado, colocabaaFernandaenlabañera.