Capítulo 352

Punto devistade Catherine

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Medi la vuelta y sonrei cuando vi la cara sonrojada de Leo. -¿Y qué? Si crees que eres unabroma, bueno, te lo mereces. La experiencia se debe comprar, ¿verdad? Sé más amable con los demás a partir de ahora. No empujes a la gente contra la pared solo porque se niegan a trabajar contigo. ¿Cómotesientes ahora disparándote en el pie?

-No creas que puedes hablarme asi solo porque tuviste dos hijos con Blake….

-Leo, todos en la familia real son tan irracionales y condescendientes como tú?– Levanté las cejas y le respondi un poco molesta.

¡Leo estaba atónito!

No me molesté en hablar más con él. Quería ir a la cocina a buscar algo para comer.

-Tu… Tienes que disculparte conmigo. Sabias la verdad, pero aún así me viste hacer el ridiculo ayer.

Leo me alcanzó y dijoeso.

Abri la nevera y echéunvistazo. Habia muchos ingredientes frescos dentro. Dowen podría haber salido a hacer un recado en este momento. No estaba en casa.

Decidí hacer un pollo asado con hierbas ypastade mariscos para mi. Hice como si ignorara al hombre detrás de mi que me acusaba con enojo.

Cuanto más ignoraba a Leo, más enojado se ponía. Sin embargo, no se atrevia a hacerme nada. Solo podíal mirarme fijamente mientras su rostro se ponía rojo de ira.

Lo encontrétanirrazonable.

No creiahaberhecho algo malo. Tenía una razón para no decir la verdad ayer.

-Mami… ¿Quiénesél? Nunca lo he visto antes.- Justo cuando Leo no podía calmarse en absoluto, escuchó una voz infantil que sonaba desdeatrás.

Era Hedwig. Se desperto. Debió darse cuenta de que no estaba a su lado y bajó las escaleras.

Leo se dio la vuelta y vio a Hedwig detrás de él.

El cabello de Hedwig estaba desordenado y su rostro era delicado y lindo. Llevaba un pijama blanco crema con estampados de vacas. Se veia tan adorable.

Leo miró a Hedwig, y ella le devolvió la mirada.

Me acerqué de inmediato. -Hedwig, ¿por qué bajaste con tan poca ropa? Todavía estás enferma. ¿Lo sabes?

-Mami,yanotengo fiebre. Ya no estoy enferma. Asi que no quiero tomar medicina más.- Cuando Hedwig escuchó que estaba enferma, jo primeraenlo quepensófue quetalvez tendría que tomar medicina. Su rostroestaballeno de frustración.

La consolė suavemente. Está bien. Solo ponte más ropa. No tendrás que tomar medicinaamenosque te

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-Mami,aúnno me has dicho quién es él. ¡Es tan guapo!– Hedwig examinó a Leo.

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Justocuando estaba a punto de presentarlo, Leo ya se había agachado y miraba a Hedwig. Su rostro estaba sombrio en ese entonces, peroahorasonreía. -Hola, ¿cuál es tu nombre? ¡Soy tu tio, de verdad!

-¿De verdad? ¿Podría haber un tío falso?– Hedwig no entendía.

Inmediatamente respondí: -Es el hermano menor de tu papá, tu tio. A partir de ahora, puedes llamarlo

Leo.

-¿Cómo se llama mi sobrina?– preguntó Leo, volteándose hacia mi.

-¡Mi nombre es Hedwig! Leo, ¿viniste a verme? ¿Me trajiste un regalo?– Hedwig pensó que Leo estaba aquí porque ella estaba enferma.

Leo quedó un poco atónito y me miró, pidiendo ayuda con los ojos.

Sabía exactamente por qué vino, y definitivamente no trajo ningún regalo.

-Hedwig, Leo vino apresuradamente hoy y no tuvo tiempo de prepararte un regalo. Le pediré que te compense la próxima vez, de acuerdo?– La consolé a Hedwig

Hedwig se conformó fácilmente. Asintió de inmediato y dijo: -Bueno, Leo, asegúrate de tracrme un regalo la próxima vez quevengasa visitarme. También te enviare un regalo acambio.

-De acuerdo. Promesa. Te traeré muchos regalos la próxima vez que venga aqui-, respondió Leo con una sonrisa.

-Y un regalo para Noah también. ¡Es mi hermano!– Hedwig no se olvidó de Noah.

Leo asintió.

Me levanté con Hedwig en brazos. -Mami te llevará arriba para cambiarte.

-Leo, no te vayastodavia. Te llevaré a ver a mi amigo Chestnut más tarde. Hedwig fue llevada arriba por mi, y aún queria que Leo se quedara.

-¿Quién es Chestnut?– Leo estaba desconcertado.

-Chestnut es Chestnut. Es muy lindo. ¡Espera aquí! Te llevare allí en un rato-, dijo Hedwig felizmente.

Unos minutos después, Hedwig se cambió a un vestido de princesa. Con dos coletas, bajó las escaleras felizmente.

Bajé las escaleras y le dije a Hedwig, -Hedwig, ¿quieres un poco de pasta de mariscos?

-iSil Mami, puedes comer primero. Llevare a Leo a ver a Chestnut.- Tan pronto como Hedwig terminó de hablar, corrió hacia Leo, agarró uno de sus dedos e intentó llevárselo. -Leo, ven conmigo.

Leo me miró, preguntándome con los ojos quién era Chestnut.

Sonrei sin decir nada, dejándolo descubrirlo por si mismo.

Hedwig era una niña divertida.

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Regresaron después de aproximadamente media hora. Tan prontocomoentraron en el salón,Leosederrumbó en el sofá.

Hedwig también estaba agotada. Tomé unatoallay le sequé el sudor. Luego me dispuse a darle un poco de pasta.

De repente, vi a Leo acostado en el sofá. Amablemente le pregunté: -Oye, ¿quieres un poco de pasta?

Hay para mí?– Leo se sentó de inmediato.

-Sí. Si quieres,venaqui.

Leo se acercó lentamente. -¡Ella nunca se cansa! ¡Estoy agotado de correr y ella no ha tenido suficiente! Tengo hambre.

Sabía que Hedwig no tenia límites cuando jugaba. A veces incluso yo estaría demasiado cansadaparacaminar después de pasar un dia jugando con Hedwig, y mucho menos Leo.

Leo comió un poco de pasta de mariscos y parecia haberse recuperado un poco. Me dijo: -¿Y tu trabajo? ¿Necesitas que hable por ti?

Su amabilidad me sorprendió. De alguna manera, lo veía de manera diferente. -¿De verdad? ¿Estás dispuesto a hacereso?

-Si. Perdisté tu trabajo por mi culpa de todos modos-, dijo.

Asenti. -Seria genial. Blake tenía la intención de hacerlo por mi. Lo llamaré y le diré que ya no necesita hacerlo. De esta manera, no descubrirán mi relación con Blake.

Leo parecia sorprendido de que quisiera mantener mi relación con Blake en secreto.

-¿Por qué se lo ocultarías? ¿No quieres que todos sepan sobre tu relación con el rey Blake? ¡El es el rey licantropol

Lee se levantó. -Bueno entonces. Todavia tengo algo que hacer, asi que me iré ahora. Te ayudaré at recuperar tu trabajo lo antes posible.

-¡Gracias, entonces!– Le sonrei.

-No necesitas agradecerme. Yo lo causé,asi que, se supone que debo arreglarlo. Después de decir eso, Leo saludó a Hedwig.