Capítulo229

Melodyprobablementenunca se imaginó que se encontraría con Mateo. Lo mirófijamenteporun largo rnomento,soltandofinalmente unas palabras heladas desde suslabios,¿Me estássiguiendo?–

Mateo,conuna sonrisa en lacara,alzóligeramente una ceja,-¿Qué crees?–

La respuesta era evidente sin necesidad de palabras.

Melody no dijo nada, se quedó allí de pie por un buen rato, hasta que el sonido de la lluvia

sehizomás intenso,ynotó cómo la humedad se extendía gradualmente por el otro hombro de Mateo.

Ella dijo, -No vuelvas a aparecer en mi vida-

Mateo entrecerró los ojos sonriendo, -¿Y si digo que no quiero?–

Melody contestó, -Si sigo viva, seguro que me van a encontrar. Parece que sólo muriendo, me libraré de ustedes-

Mateo soltó un bufido, luego bajó la voz, -Melody, te estás volviendo cada vez más

cruel-

Melody cayó de nuevo en silencio, luego se giró, alejándose de Mateo y del paraguas que él sostenía sobre su cabeza.

Prefería empaparse bajo la lluvia a tener que compartir un refugio con él.

Mateo observó la dirección en la que Melody se alejaba y gritó su nombre, -Melody, digamos que… si lo de hace cinco añossesolucionara, ¿qué harías después?–

¿Lo de hace cinco años?

Melody sonrió, su corazón ya estaba destrozado, lo que había pasado cinco años atrás ya no importaba.

En su momento,esohubiera probado su inocencia, había buscado desesperadamente una respuesta, pero después de llegar al límite de la desesperación, incluso la verdad nabía perdido su significado.

-No investigues más-

Melody se giró y miró a Mateo, en sus ojos había una especie de ruina.

Dijo,-Aceptar la culpa, no hay vuelta atrás. ¿Qué importa si esfalsooverdadero?

Lo que pasó, ya pasó.

Ya no le importaba.

Viendo la expresión de Melody, Mateo sintióun pinchazoen elcorazónydiounospasos

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paraseguirle, -¿Vienes a despedirte de Leonora?–

¿Oadespedirte de esta ciudad?

Melodyno respondió,simplemente se giró y le sonrió a Mateo, -Todavía la estoy esperando-

En el siguiente segundo, cuando se giró para irse, vio a alguien acercándose a lo lejos,seguído de unos asistentes. El hombre, alto y erguido, se acercó a ella desde la lluvia, hasta que sus ojos color ámbar fueron lavados por el agua, haciéndolos brillar,yentonces sonrió, -Melody, te doy una última oportunidad, dime dónde está Leonora—

Era Darío Iglesias.

Al ver su gran presencia, Melody soltó una risita, -Parece que no soy la única a la que están siguiendo-

La expresión de Mateo cambió y se puso detrás de Melody, mirando a Darío, —¿El señor Iglesias está buscando a Melody o a Leonora?–

-Leonora está aquí- Antes de que Darío pudiera decir algo, Melody le señaló un camino, -La tumba de Leonora está aquí. Señor Iglesias, ¿ha venido a verla?–

El cuerpo de Darío tembló ligeramente bajo la lluvia y su expresión se volvió fría, casi por inercia siguió la dirección que Melody señalaba, después se rio con desdén, -¿En serio crees que puedes engañarme señalándome una tumba sin nombre?–

-Darío, ¿hasta cuándo vas a seguir con esa indiferencia?–

Melody sacudió la cabeza bajo la lluvia, su cabello mojado pegándose a su rostro, y fijó su mirada en Darío, -Deja de engañarte, Leonora ya está muerta por tu culpa-

Darío intentó acercarse, pero la mujer se puso en su camino, pronunciando cada palabra con toda su fuerza.

-No llores frente a su tumba, no ensucies su camino al más allá-

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