Capítulo92¿Por qué no me esperaste?
Traspensar en ello, Victoria desvió la mirada para evitar el contacto visual con Bautista mientras decía con calma:
-¿Has decidido quedarte y potenciar tu carrera aquí a largo plazo?
-Sí, quizás estaré encaminado después de dos semanas.
-Entonces, te deseo lo mejor de antemano. Puede que más adelante tenga mucho trabajo,asique seguro no tendré tiempo extra para reuniones -dijo.
En cuanto Bautista oyó eso, pudo percibir en sus palabras indicios de evasión y rechazo. Sin embargo, no era más el joven impulsivo de antes. Ya era un hombre adulto, asi que sabía que no debia precipitarse. Luego de tantos años, se había preparado bastante para una larga batalla, asi que, por supuesto, noseprecipitaría y mucho menos se echaría atrás por el rechazo indirecto de ella.
-Está bien. Podemos vernos cuando estés libre. Seré feliz mientras no te olvides de tu antiguo amigo solo porque ha pasado mucho tiempo.
Victoria se quedó un poco confundida con su respuesta. ¿Entendi algo mal?». Pronto se le ocurrió una explicación. En los cinco años que Bautista estuvo en el extranjero, quizás tenía novia alli. En cuanto a por qué seguia llevando ese alfiler de corbata, tal vez era porque se lo había regalado una antigua amiga. Debería ser común aferrarse a los objetos de valor sentimental. Victoria había hecho lo mismo, ya que seguía guardando los presentes que sus amigos le habían regalado, pero tera porque eran especiales para ella? No, era porque los recuerdos en si eran muy valiosos para la joven. Después de pensarlo bien, se relajó bastante y bajó la guardia con Bautista.
-Bueno, está bien.
Ambos cenaron. Victoria no tenía mucho apetito y pensó que el caldo de arroz con verduras no tenía sabor, así que comió muy poco. En cuanto a Bautista, tampoco comió mucho de lo que había pedido. Tal vez porque acababa de volver del extranjero y aún no se había acostumbrado a la comida local. Cuando llegó el momento de pagar la cuenta, Victoria escaneó primero el código. Él la miraba de reojo, sonriendo un poco exasperado.
-¿Esto es una compensación por arruinar la fiesta de bienvenida?
-Sí.Laarruiné, así que te invito yo.
-Si calculamos los gastos, creo que soy yo quien ha sufrido pérdidas–pronunció el hombre tras permanecer en silenciounrato.
Apenassalieron de allí, Victoria no pudo evitar reírse entre dientes mientras decía:
-Sí, claro. Te invitaré a una gran comida la próxima vez.
-De acuerdo, lo tendré en cuenta. Recuerda tu promesa.
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Al subiralauto, Victoriaseacordó del incidente en la compañía, así que preguntó:
-Creo que conducias otro vehículo diferente cuando fuiste a la compañía ayer, ¿verdad?
-Sí–asintió Bautista. Le estaba abriendo la puerta del asiento del acompañante.Eraelauto de unfamiliar.
Victoria le dio las gracias antes de subir. Tardarían unos treinta minutos en llegar a casa. Al principio, ella pensó que quizás no tendrían mucho de qué hablar, pero Bautista estaba más hablador que antes.
-¿Cómo está ahora el señor Selva? He oído que se fue al extranjero para expandir su negocio.
-Si. Mi padre dijo que su ámbito iba mejor afuera, así que quiso intentarlo.
-Era bastante tarde cuando me enteré de las noticias sobre tu familia, si no, no lo habría ignorado entonces. Lo siento.
Victoria se sorprendió al oírlo disculparse. A decir verdad, estaba bien, aunque él no ayudara.
-Está todo bien. Al final todo se resolvió.
-Para mí no está todo bien. Mi amiga necesitaba ayuda, pero no me enteré de nada y ni siquiera pude aportar algo dijo Bautista tras suspirar y aun sintiéndose culpable.
En realidad, aunque se había ido al extranjero por aquel entonces, sabía todo sobre la familia de Victoria, incluso conocía hasta el más mínimo detalle de lo que ella había estado haciendo. Eso se debía a que había dejado allí a un informante, que le avisaría en cuanto le ocurriera algo a la joven. No obstante, apenas se enteró de que los Selva quedaron en bancarrota, Alejandro ya habia. resuelto todo el asunto por Victoria. Eso se debió a que la supuesta hermana buena de Bautista dijo que ese incidente podría perjudicar sus estudios, por lo que prohibió a su informante que se lo contara.
Más tarde, se dio cuenta de que algo no iba bien e indagó al respecto y fue entonces cuando se enteró de esa importante noticia. Para empezar, Victoria ya sentia algo por Alejandro, así que Bautista estaba en desventaja para conquistarla. Nunca pensó que seguia llegando tarde cuandosetrataba de ayudar a Victoria.
-De todos modos, si necesitas ayuda, dímelo.
Esa vez, no reaccionaria como antes, ya no lo permitiría. Luego, detuvo el auto sin prisa en la entrada de la residencia.
-Gracias por traerme acasa. Me voy, ten cuidado en el camino -dijo Victoria tras desabrocharse el cinturón de seguridad.
Bautista la saludó inclinando la cabeza.
-De acuerdo.Descansatemprano.
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Luego, vio cómo Victoria salía y se dirigia a la entrada principal. Ella se dio vuelta y le hizo ungestocon la mano para que se marchara. El sonrió mientras asentía con la cabeza y la veía entraralacasa. Apenas su esbelta figura desapareció de su vista, la sonrisa de Bautista se desvaneció.Enese momento sonó el teléfono. En cuanto lo miró y se dio cuenta de que era su supuesta hermana, hizo una mueca de desprecio, ignoró la llamada y se alejó conduciendo.
Luego de que Victoria regresó, notó que Griselda ya se había ido a dormir. Tal vez porque la joven habia salido con Alejandro esa noche, la anciana no se preocupó en absoluto y se acostó temprano, Victoria suspiró aliviada; se preguntaba cómo explicarle a Griselda que había vuelto sola, así que era bueno que ya estaba dormida.
-¿Cómo está la abuela últimamente?
Después de conversar un rato con el ama de llaves, Victoria se dispuso a subir. Sin embargo, cuando estaba a punto de irse, se dio cuenta de que Alejandro estaba de pie en la escalera, cruzado de brazos mientras la miraba con seriedad. Ella se quedó pasmada, a su vez su mirada. reflejaba sorpresa. -¿Por qué está aquí? ¿No debería estar en el hospital con Claudia?». El bajó la mirada; su aura era escalofriante.
-¿A dónde fuiste? ¿Por qué no respondiste mis llamadas?
-¿Me llamaste?
Victoria sacó el teléfono del bolso y lo pulsó varias veces, pero no sucedió nada. Solo pudo encogerse de hombros y dijo:
Me quedé sin batería.
Acababa de terminar de hablar cuando Alejandro tomó el teléfono para examinarlo. Su accionar hizo sonreír a Victoria de manera burlona. «No confía en mi, ni siquiera me creyó en cuanto le dije que me había quedado sin bateria. ¿Es necesario que le explique algo más?». Después de confirmar que su teléfono se había quedado sin bateria y que no estaba ignorando sus llamadas a propósito, Alejandro por fin se mostró un poco mejor. Sin embargo, no le devolvió el teléfono, sino que se limitó a levantar la mirada y clavó los ojos en ella.
-¿Adónde fuiste? ¿Por qué no me esperaste?
Después de arreglar el asunto con Claudia, volvió a buscar a Victoria y descubrió que ya se habia marchado. Pensó que se había ido a casa, pero entoncesseenteró de que tampoco estaba alli. A diferencia de Alejandro, Victoria parecía mucho más tranquila.
-Ah, pensé que estarías cuidando a Claudia en el hospital.
Antelarepentina mención deesamujer, Alejandro mostró una mirada desagradable y respondió:
Mi asistenteestáallí.
-Yaveo–asintió. Me alegra saberlo. Ahora subiré.
Estabaapunto depasarjunto a Alejandro para subir cuando él la agarró de la muñeca.
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