Capítulo 632

Colgóel teléfono y pensaba: «es el momento de matar a Natalie, perosiella es Iris, tendré que tener más cuidado o no sólo no podré matarla, sino que lo más probable es que él también muera.)

Medianoche,en el Valle de Nube.

Natalie,vestida con una ropa negra nocturna y moviéndose tan ligera como una gata, entró rápidamente en el chalet de Leonardo.

Leonardo no vivía aquí,salvo alguna criada y guardaespaldas, no había nadie más.

Por la noche, Natalie buscó por el chalet evitando a todo el mundo, pero no pudo encontrar aKarol.

Se quedó pensativa un rato y empezóabuscar en el sótano del chalet.

Diez minutos después, encontró por fin la entrada al sótano, al fondo del lavadero.

Nataliecaminó rápidamente hacia la puerta y cuando iba a abrirla, las luces del chalet se encendieron de repente.

Al instante tuvo un mal presentimiento y quería salir corriendo, le agarraron la muñeca.

Llegó el familiar olor a pino y la gélida voz de Leonardo sonó detrás de ella.

Natalie, ¿puedes decirme por qué estás aquí?

Natalie se sacudió la mano y se giró hacia él sin expresión.

-Leonardo, sabes por qué ¿es divertido preguntarme?

Al ver el recelo y la cautela en su mirada, los ojos de Leonardo se hundieron,-Telodije, dejaré que Karol vuelva en unos días, ¿por qué no me crees?

Natalie rió fríamente, Hace tiempo que no hay confianza entre nosotros.

-Pido que alguien te envíe de vuelta.

-Leonardo,he venido hoyyno mevoya ir sin llevarme a Karol.

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Leonardo frunció sus finos labiosy,tras un momento de silencio, le dijoaloído:no quieres irte, quédate aquí una noche.

-Vale,si

Natalie: …

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Mirando a los seriosojosde Leonardo,Nataliesesentía impotente.

-Leonardo, notengo tiempoque perder contigo aquí. ¿Cómo puedes dejar marchar a Karol?

«Aquí es su territorio,sidiscuto con él,noganaré.>>

Leonardo la miró fijamente y pensó un rato,y lentamente dijo:-Tú duermes conmigo esta noche,y yo la dejaré ir.

Al oír esto,la cara de Natalie se puso seria y apretando los dientes dijo:-¡No te pases!

Al versurostro enrojecido por la ira y los lóbulos de sus orejasrojoscomo la sangre, Leonardo enarcó una ceja.

-¿Qué piensas? Lo que he dicho de dormiressimplemente dormir, no sexo comotúcrees.

La burla enlosojos de Leonardo hizo que Natalie quisiera encontrar inmediatamente una grieta en el suelo y dijo: -Aunque así no puedo decirte que sí, ya estamos divorciados.Si alguien se entera, ¿cómo voy a encontrar novio en el futuro?

—¿Cuánto tiempo llevamos divorciados y ya estás buscando novio? -El tono de Leonardo era furioso y su mirada a Natalie helada.

Natalie se rió y recordó: –Señor Ramos, antes de criticarme, ¿no deberías reflexionarte?

Acompañaste a Matilda al hospital para una revisión de maternidad justo después de divorciarnos.Comparado contigo, yo hice lento, ¿no?

-¿Estás celosa?

Anteeso,

Natalie dejó de sonreír, -No soy tan ociosa.

Después de decir eso,se dio la vuelta y se dispuso a marcharse.

Sin embargo,cuando acababa de dar dos pasos, la abrazó por

Natalie se quedó paralizada, y luego forcejeó violentamente.

-¡Leonardo, suéltame!

detrás.