Capítulo151
La expresión de triunfo desapareció de su rostro, tornándose extraordinariamente seria.
En ese momento la miré extrañada, sin poder descifrarla del todo.
Apoyada en el lavamanos, me miró fijamente y me dijo, “Ya sabes que en mi familia prefieren los varones, ¿verdad?”
Asentí con la cabeza. Adrián siempre había sido asi, tratando mucho mejor a su hermano que a ella. Pero al final, la familia Moreno era bastante adinerada, así que pensé que su vida no estaba tan mal.
Al menos era mucho mejor que la de las chicas de familias comunes, ella lucía de oroyplata, llevando la vida de una joven dama.
Begoña jugueteó con el agua, diciendo de manera aparentemente casual: “Desde pequeña, él siempre fue malo con conmigo y con mi mamá. Siempre quiso tener dos hijos varones, pero mi madre no podía tener más. Al darme à luz ella tuvo complicaciones, y luego, a mi padre le diagnosticaron problemas de fertilidad, la probabilidad de tener más hijos era muy baja. Después de tantos años buscando otras mujeres, no logró tener hijosconninguna, ¡qué se joda!”
Su tono era venenoso, y su mirada se volvió aguda. Solo entonces supe, mi tía, estando en el extranjero, se había suicidio debido a la depresión. Por eso Begoña nunca volvió al país, no quería ver a ese par tan despreciable.
“¿Ya olvidaste cómo es Enzo Valenzuela? En resumen, tiene todas las características de un bastardo hijo de papá. Lo de las apuestas también fueideamía, lo hice caer en la trampa. Él y mi padre son los asesinos de mi madre.”
En aquel entonces, mi tía había sorprendido a su esposo con otras mujeres en varias ocasiones,ycada día era insultada por élysu hijo, lo que la llevó a caer en la depresión.
Al final, ella solo quería ver a su hijo una última vez, pero Enzo se negó,ypensando que tener una madre así era una vergüenza, le dijo que sería mejor que se muriera pronto.
Alsertraicionada por su esposo e hijo, mi tía no pudo soportarlo más y se suicidó saltando de un edificio frente a Begoña.
En los ojos de la joven pude notar un atisbo de tristeza, pero lo que predominaba, era la ira.
“Luego de su muerte, nadie me cuidó, así que decidí no volver,total, Adrián igual tenía que darme dinero. Pero nunca imaginé que él quisierà arreglarme un matrimonio,¿sabes con quién quería que me casara? Desde viejos de ochenta años hasta gays que querían engañar a sus familiares para tenerhijos, con tal de recibir dinero, él estuvo dispuesto a venderme.”
De repente, se quitó el vestido, mostrando una horrenda cicatriz en su espalda.
“No estuve de acuerdo,yesto fue lo que me hizo con el cinturón, algunas ya casi han sanado.” Luegosevolvió a vestir en silencio, “Él comenzóesto, yo lo terminaré, es hora de que pague.” Viéndola así,sentí que nunca había conocidoala verdadera Begoña.
Siempre había sido una señorita brillante y deslumbrante, hasta un poco perdida en el lujo.
Nunca imaginé que detrás de eso hubiera tantas penas.
“Así que, ¿quieres que me divorcie de Jonathan para luego casarte con él?”
No entendía a quéeralo que quería hacer, pero parecía que ella tenía la verdad que yo buscaba.
“No quiero a Jonathan.” Dijo negando con la cabeza.
“Al principio pensé que él eraunpatán, y que andaba con cualquier mujer que se le cruzara en el camino, si se acostaba conmigo, subiría de posición y estaría bien. Pero creo que me equivoqué, al parecer, realmente te ama. Pretendió estar interesado en mí, pensando que lo hacía bien, pero los hombres con los que he estado, superan a las mujeres que él ha tenido. Puedo saber si está interesado en mí o no con solo olerlo.”
Enese momento me quedé mirándolaconla boca abierta, sin saber qué decir. Claramente, ese era un juego de maestros, el cual estaba fuera de mi comprensión.
“Eresrealmente… lenta.”Dijo frunciendo el ceño impaciente.
“Hagamosuntrato,si tú y Jonathan me ayudan, yyoobtengo a la familia Moreno.Te ayudaré a encontrar a Gonzalo, ¿qué te parece?”
Capítulo152