Capítulo158
La última situación en casa ya no la recuerdo muy bien, pero sé que en ese entonces, en las cuentas de la empresa ya no quedaba dinero.
Además, todos los días llegaba gente preguntando por mis padres.
Sabía que estaba enferma, me sentía al borde de la locura, y encima tenía que terminar con Jonathan; había demasiadas cosas de lasquenome ocupaba.
Pensándolo detenidamente, con tantos proyectos en marcha, era imposible que nuestra empresa se declarara en bancarrota de repente.
Seguramente hubieron señales previas, los mayores seguro que se dieron cuenta.
“Cuéntame, ¿qué pasó al final? ¿Realmente nuestra empresa tenía que quebrar? ¿Había otra razón?” Dije mirando a Matías fijamente.
Antes de que finalmente pudiera suspirar, noté una lucha interna en sus ojos.
“Hubo un proyecto que, de haberlo conseguido, al menos nos habría dado un respiro. Tu padre quería que lo intentara,yo…”
En ese momento sacudió la cabeza. “Iris, yo quise intentarlo, de verdad tienes que creerme, lo deseaba. Pero…Adrián… él… él dijo que era mejor esperar a que la empresa quebrara y luego seguirlo.”
En ese entonces, Adrián ya había empezado a contactar a la gente bajo el mando de mi padre.
No solo a Matías, sino también otros empleados antiguos.
Con la investigación de mi padre, todos estaban nerviosos, especialmente después de que tuvo el accidenteysolo quedó mi madrealmando de la
empresa.
“Tu madre solía involucrarse poco enlosasuntos de la empresa, muchas veces no entendía. Adrián, dijo que en lugar de hundirnos con tu madre, era mejor darle el proyecto a él. Iris, como ya sabes, en ese entonces mi hija acababa de entrar a secundaria, en casa siempre había gastos…”
Él bajó la vista, incapaz de encontrarse con mis ojos.
Pude entender que tuvosusrazones, asuedad, tenía que cuidar de sus mayoresytambién desuhija, nadie podría seguir indefinidamente a mi padre en esa situación.
“Iris, ¿podrías perdonarme?”
En ese instante sus ojos se empañaron, sin el brillo de antaño.
No asentí, solo lo miré con indiferencia.
“Matías, no vine a preguntar sobre el pasado. Vine a hablar sobre el estado actual de los proyectos. Adrián trajo al Grupo Vargas para hacerse cargo de tu proyecto, quiero rediseñarlo.”
No lo odiaba, cualquiera hubiera actuado pensando en su familia, pero tampoco podía perdonarlo tan fácilmente.
Sin embargo, sabía que discutir quién tenía la razón no tenía sentido, necesitaba su ayuda con otras cosas. Pero nunca imaginé que se enfadaría al mencionar el proyecto.
“Já, sinofuera por él, este proyecto no habría sido rechazado. Varios colegas me dijeron que para ahorrar dinero, cambió algunos materiales y también el diseño, claro que los superiores no lo aprobaron. Y lo peor de todo, ¿no ofendió al anterior patrocinador?”
El desprecio en sus ojos se intensificó.
No mostré ninguna expresión, pero lo escuché atentamente.
La informaciónqueVioleta había encontrado, mostraba que la familia Moreno tenía muchas calificaciones incompletas, incluso algunas colgadas.
Si las autoridades investigaran afondo,prontoencontrarían irregularidades, perosiAdrián aún lograba obtener tantos proyectos,claramente había un problema.
Él miró alrededor, asegurándose de que nadie nos observaba,ysolo entonces, dijo en voz baja: “¿Cómo crees que el Grupo Moreno consiguió tantos proyectos?”
“¿No es porque tienen a alguien arriba? Aunque el diseño fuera mediocre, igual obtenían los proyectos.”
“Pero ese primo tuyo, perdió dinero, usó fondos del proyecto, y eso enfureció a cierta persona arriba.”
Al escuchar eso me incliné un poco hacíaél, “¿Quién es esa persona de la que hablas?”
Con el dedo mojadoenagua,escribió “Marcías” en la mesa y lo borró rápidamente.
“Cuando tu padre aún estabaconvida, Adrián ya colaboraba con él. Luego,ambos prosperaronjuntos, seguro que hay algo turbio.”