Capítulo207

Cuando Chiara se fue, el departamento de diseño volvió a su ritmo normal de trabajo.

Sabía que ella aún quería demostrar su valía en su especialidad,así que devezen cuando le pasaba algunos pequeñostrabajosde diseño,loscuales aceptaba con gusto.

Sin embargo, cadavezque venía a entregar sus diseños, se veía cansada

Laverdad, no pude evitar sentirme algo culpable, ya que lo de Jonathan realmente no tenía nada que ver con ella.

Cadavezque intentaba disculparme, ella simplemente me decía que no me preocupara.

“No te preocupes,alfin yalcabo, encontré un buen trabajo, ¿no? No tienes que disculparte conmigo.”

Al final, no me quedaba más que quedarme callada.

Apenas había pasado una semana cuando el departamento de recursos humanostrajonoticias: Chiara había reemplazado directamenteaMiriam, convirtiéndose en la secretaria ejecutiva.

Si la noticia de Miriam ya había sido suficiente para sorprenderatodos, lo de Chiara incluso había afectadoalos Vargas. Cuando Alejandro fue a verme, noté cierta preocupación en sus ojos.

“Iris, lo siento mucho, de verdad no sabía que las cosas ibanasalir así, si no, nunca te hubiera recomendadoami compañera de clase para que trabajara en la empresa.”

“Ayer escuché que Jon la llevó a una cena de negocios…”

“No pasa nada, ella es su secretaria, es normal que asistan juntosacenas.”

Yo seguí mirando los documentos, pretendiendo que no me importaba. No era la primera vezqueJonathan aparecía en público con Chiara. Anteriormente, cuando iba con Miriam, intentaba ser discreto, pero conChiarafue diferente, prácticamente latratabacomo a su novia.

Alejandro siguió disculpándose, pero yo sabía que no era su culpa. Inclusonosabía a quién culpar.

¿A Jonathan? Pero él había hecho todo eso para salvarme.

Me pareció que quizás solo podía culparme a míya mi mala suerte.

En ese momento, estaba inundada de trabajo,ocupada como nunca.

Los rumores en la empresa no faltaron, la mayoría pensaba que Chiara definitivamente iba a sobrepasarme y que yo sería expulsada de la

empresa.

Pero haciendo oídossordosatodos esos comentarios, seguí trabajando.

Especialmente porqueOliversiempre encontraba la manera de hacerme la vida imposible,por lo que ya no tenía energías para preocuparme por Jonathan.

Mientras él estuviera vivo, eso era suficiente para mí. Por suerte, Alejandro siempre estaba ahíparaayudarme, bloqueando los intentos de Oliver de fastidiarme variasveces.

Realmente sabía que para él no era fácil, pero en ese momento no había mucho que pudiera hacer.

Aparte de los Vargas,Oliver simplemente no respetabaanadie más.

Después de haber terminado de modificar el nuevo plan, tuve queiralsitiodeconstrucción para verificareldiseño.

“Cuñada, creo que debería acompañarte.” Dijo Oliver ofreciéndose como voluntario.

“Últimamentetevespálida, ¿noalmorzaste?”

“Notengo apetito.”Asentí con lacabeza.

Parecía que últimamente siempre me faltaba el apetito, a pesar de que ya estaba controlando el cáncer con medicamentos,no entendía por qué seguía sintiéndomeasí.

Casitodos losdíastrabajabaforzadamente, pero no me atrevíaaparar;si lohacía,empezaríaatener pensamientos negativos.

Especialmente después de ver cómo Jonathan trataba a Chiara con amor repentinamenterecordélaspalabras de Miriam.

Laverdadera intrusa eslaquenoesamada….

Perdidaen mis pensamientos,llegamosalsitio de construcción, dondeCristianya había comenzado con la inspección previa.

“¿Cómo es quehasperdido tantopeso?¿Nohasestadocomiendobien?”

Lapreocupación en sus ojos fue evidente,peroyosolosacudílacabezaenergicamente.

Nosé por qué, pero esa sensación de mareovolvió.

“Notepreocupes,primerovamos arevisar elsitio…”

Justocuandoextendí mi manohaciaél, micuerposeinclinóhaciaatrás ycal.

Aldespertar,escuchéalmédicoy aCristianconversando.

Capítulo 207

“Su cuerpo realmente no puede soportar un embarazo, este bebé no ha lleg “¿Su marido aún no ha venido? ¿Cómo puede dejar a su mujer aquí sola?”

En ese momento abrí los ojos confundida, y luego escuché la fría voz de Jo tendría que venir?”

Capitulo207

“Su cuerpo realmente no puede soportar un embarazo, este bebé no ha llegado en el momento adecuado.”

¿Su marido aún no ha venido? ¿Cómo puede dejar a su mujer aquísola?”

En ese momento abrí los ojos confundida, y luego escuché la fría voz de Jonathan: “El bebé que tiene en el vientre no es mío,¿entonces por qué tendría que venir?”