Capitulo 216
Capítulo216
“Al principio pensé que, como todas compartíamos habitación, debía darle una oportunidad, ¡Pero nunca imaginé que ella seguiría con sus malas intenciones después detantosaños! ¡Aprovechándose de que Jonathan está así, para meterse entre ustedes,eso sí que es descarado!”
Estrellaestabatanenojada que temblaba de piesacabeza,hasta sus manos se enfriaron.
Pero lo que más frío estaba era mi corazón, ya que nunca me imaginé que Chiara podría ser así.
Sabía que ellayJonathanseconocían desde antes, pero no era la única, había muchas chicas que lo conocían.
En ese entonces, ambos trabajaban juntos en la cafetería de la universidad para ganarse un poco de dinero.
No veía nada de malo en que se llevaran bien.
De hecho, siempre la admiré por eso, porque durantelauniversidad, todos queríamos mantener las apariencias,yqueellatrabajara significaba que no era como el resto de nosotros.
Pero nunca imaginé que ella hubiera tenido algo con Jonathan.
“¿A ella le gusta Jonathan?” Pregunté mirando a Estrella sin entender.
Golpeándome la cabeza, dijo, “Solo tú no te das cuenta,hasta Raúl Navarrete lo ha visto. Siendo compañerasdehabitación, ¿quiénnose daría cuenta de sus intenciones?¿Crees que Jonathan dejó de irala cafetería por nada? ¡Fue porque ella no dejaba de acosarlo!”
La voz de Estrella tembló, y sus palabras salieron como disparos.
Chiara intentó acercarseaella varias veces, pero Estrella la rechazó.
En ese momento me di cuenta de que Chiara realmente había pasado por mucho con Jonathan durante los cuatro años de universidad.
Al principio trabajaron juntos en la cafetería, y luego cuando Jonathan dejódeir, ella lo siguió.
Le había preguntado por qué dejó de trabajar allí, si no afectaba sus estudios y si no tenía dinero cómo iba a pagar por la comida.
Ella me dijo que el pago era muy bajo y que quería pagar su préstamo estudiantil lo antes posible.
En ese momento pensé que realmente era independienteyfuerte, además casi siempre me encargaba de su almuerzo.
Chiara estaba pálida y parecía no tener fuerzas, pero siguió intentando hablar con Estrella.
“¡Cállate, te digo que te calles, eso no es verdad, no lo es!”
“¿Cómo que no es verdad?”
Estrella la empujó a un lado, “¿Cuántas veces ‘casualmente‘teencontraste con Jonathan? Incluso lo seguiste para que te diera clases. Si ni siquiera estudiaba diseño, ¿qué clases iba a poder darte? Y si tambiéntecompraste la misma ropa que Jonathan, ¿no fue para hacer que Iris pensara mal de ustedes?Iris siempre ha sido buena contigo, te compraba la comida, pagaba por los viajes,¿cómo puedes ser tan ingrata? Raúl y yo te hemos buscado varias veces, ¿quieres que también hablemos con las otras compañeras de habitación?”
La voz de Estrella comenzó a subir cada vez más y más.
Al ver que alguien había comenzado a grabar,finalmente reprimí mi shock y la agarré del brazo.
“Estrella, ya basta,no digas más.”
“Iris, eres demasiado buena,sin malicia, si no,en la universidad…”
“Jonathan, Jon, Jon, ¿qué tepasa?”
Lavozalarmada de Chiara resonó.
Giré la cabezayvi que Jonathan se había agachado lentamente,sosteniéndose la cabeza.
Rápidamente saqué un analgésico de mi bolsillo.
“Jonathan, primero toma esto, ¡te ayudará con el dolor!”
En ese momento,Chiara agarró mi mano, intentando tirar lamedicina.
Pero entonces,Jonathan me agarró.
Alversu mirada, noté como si estuviera teniendo una lucha interna,élabrió la boca, peroalparecer,nosupo qué decir.
En ese momento me calmé y le hablé suavemente.
“Jonathan, toma esto, te sentirás mejor. ¿No confías en mi? Soy Iris, Iris.” Dijo mirándolo fijamente, luchando por nollorar.
“¿Iris?¿Iris?” Repitio envozbaja.
Asenti confuerza, pero enelsiguiente segundo, Chiaratiróla medicina.
¡Jonathan no quiere que lo toques!
Actoseguido,ellamiróhaciaCeciliaRios.
“¿Quéesperas?¡LlevemosalpresidenteVargasa suoficina!”
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