Capítulo247
Al verlo con esa expresión de enojo y agravio, por un momento no supe qué decir.
Laverdaderaque Alejandroyyo no teníamos mucho en común, pero al parecer, tenía una buena impresión de mí,realmente me trataba comoasucuñada.
Supongo queesosedebíaasusentido de justicia.
Cuandoestabaen laescuela,yoeraasí, de otra manera no me habría esforzado tanto en ayudar a Chiara.
T
Alejandro aún no había sido golpeado por la cruda realidad de la sociedad, todavía conservaba su inocencia.
Diego terminó de revisarme y,con su característico tono frío e indiferente, me lanzó algunas indirectas antes de irse.
Alejandrosesentó junto a la camaysesonó la nariz con fuerza.
“Iris, no puedes divorciarte, Jon tiene que saber lo que te pasa. Tampoco puedes ceder tus acciones, ¡no puedes dejar la empresa!Tu situación, ¿no está protegida por la ley?¡Jon no puedetratarteasí!”
asíteníaqueconsolarlo.
Él habló sin parar durante un buenrato,yyo no pudeevitarsentirme algo impotente; después de todo, era yo quien estaba enferma,yaun “Alejandro, olvídalo,yahemos acordado divorciarnos. Es más, ya había pensado en divorciarme de él antes de que regresaras al país, incluso imprimí el acuerdo de divorcio docenas de veces.”
No estaba mintiendo, anteriormente él había estado muy comprometido con Miriam,yenesemomento, loestabacon Chiara.
Derepente me di cuenta de lo patético queerami situación, después decasarnos, parecia que nuestro mejor momento había sido aquelviajeaTijuana,aunque solo duró un poco más de un mes.
Durante los años siguientes, le dio todo su tiempoaotras mujeres,dejándome muy pocoocasi nada de tiempo..
Quizás fue porque nuestro tiempo en la universidad fue demasiado dulce,que hastaelcielo no pudosoportarvernostanenamorados.
Alejandro, con el puño apretado y lleno de furia, dijo:“No,voya llamarlo ahora mismo. Puedeestarconfundido, pero noesningún tonto,¡Nopuedes divorciarte entusituación!”
En ese momento, su sentido de justiciaestabaal máximo,yestuvoa punto de hacerlallamada.
Rápidamente,con esfuerzo, le quité el teléfono de las manos.
“Alejandro, estoesalgo entre él y yo, deja que lo resolvamos entre nosotros. Además, espero que puedas guardar el secreto sobre mi enfermedad, no quieroqueningún otro miembro delafamilia Vargas losepa.”
No importaba si lo decíaono, no creía que Jonathan lo recordara.
–
Así que si estaba vivaomuerta,aél realmente no le hacía ninguna diferencia.
Alejandro quiso seguir insistiendo, pero justo en ese momento llegó Violeta,ysu teléfono sonó.
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“Iris, hay problemas enlaempresa…”
“Ve,recuerda lo que te dije.”
Enesemomento lo miré con significado,yfinalmente,solo pudo asentirymarcharse.
“¿Quiénera?”
“El hermano deJonathan.”
“No parece.”
Violeta miró a Alejandropensativa,“los hombres de la familia Vargas realmente son undesastre.¡Y élestresaños menor que tú!”
Enesemomento me quedé sin palabras;Violeta realmente tenía una debilidad por los hombres atractivos.
Anteriormente se había fijado en Jonathan, ¿yeneseentoncesenAlejandro?
Ella me lanzó una mirada, “Solo aprecio labelleza,¿ytú quéhashecho?”
Leconté brevemente lo que pasóconlafamiliaVargas,yno pudo evitarenfurecerse.
“¡Dios mío, qué sinvergüenzas!¿ChiarayJonathansevolvieronlocos?¡Cuatro añosenla universidadyno pudisteversuverdadera cara,eresbastante ingenua!” Ella continuó desahogándose durante unosdiezminutosantesdecalmarse.
“¿Realmente planeasdivorciarte?”
Asenti.
“¿Tambiénplaneasrenunciar?”
Asentídenuevo.
“¿Yvasa renunciaratusacciones?”
Notasquiero,nuncafueronmias,”
Luegolevantelacabezaylesonrel.
*JonathanestáatacandoaEstrellasoloparapresionarme,yyousoeldivorcioparapresionarloaél. Además,estoafectaelfuturode todoeldepartamentodediseño,realmentenopuedoquedarmedebrazos cruzados.
Capitulo 248